“He
aquí el Corazón que tanto amó a los hombres que no ha perdonado
desvelos, hasta agotarse y consumirse por testificarles amor, y por
toda correspondencia sólo recibe de la mayor parte de ellos
ingratitudes” |
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El Sagrado Corazón de Jesús: un inmenso brasero de amor que nos pide una fe especial y concreta.
El la exigía otrora como condición indispensable
para sus milagros; y la espera también de nosotros, antes de
concedernos sus beneficios. “Si puedes creer, todo es posible al que
cree” (Mc. 9,23), decía al padre del niño poseso. Es decir, Él quiere
que hagamos nuestros pedidos con una gran Confianza.
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